16.8.16

El poder de la música y las canciones


Escribo este artículo como respuesta a este otro de la página Cultura Colectiva:
http://culturacolectiva.com/10-canciones-que-te-haran-llorar-y-sentirte-mejor-cientificamente-comprobado/

Discrepo en gran parte con el artículo y esta es mi opinión:

El duelo y la catarsis pueden llegar a ser necesarios ya que no es bueno reprimir las emociones. Hasta ahí, estoy de acuerdo.

Ciertas canciones, en un momento puntual, nos pueden llevar a esa catarsis y sanación, siempre y cuando las escuchemos con consciencia y en momentos puntuales.

El peligro de la música triste es que es muy adictiva por un lado, y por otro, que la mayoría de las personas se identifican de forma inconsciente con el mensaje y con la tristeza que transmite esa música, lo cual puede llevar a estados depresivos.

El poder de la música está en su capacidad de conectar con nuestras emociones, aunque aún la ciencia no ha sido capaz de llegar hasta ahí. Actualmente se están haciendo muchas investigaciones en el campo de la neurociencia, la musicología y la musicoterapia, aunque aún no hay nada concluyente, si bien, ya se está demostrando que ciertos intervalos generan sensaciones similares en diferentes personas, aunque también influyen en ello otros factores como la actitud y el estado emocional del oyente.

John Lennon lo advertía así: "cada persona es el reflejo de la música que escucha".

Platón en La República, también comenta que ciertas escalas o modos influyen y generan ciertas emociones.

Masaru Emoto también hizo alguna investigación en este sentido aunque tampoco logró pruebas concluyentes.

Además, las letras de las canciones se vuelven más poderosas con la música.

En este enlace se pueden ver varias canciones que hacen apología del suicidio: http://www.wayoflife.org/reports/rock_music_and_suicide.html

Es tal el poder de la música, que hay que tener cuidado cuando se hacen este tipo de afirmaciones.

Mi experiencia personal (totalmente subjetiva, por supuesto) es que hubo un cambio radical en mi vida cuando comencé a elegir conscientemente el tipo de música, películas, arte e información en general que consumo.

El número de mensajes negativos que nos rodea es tal, que es urgente la búsqueda proactiva de la positividad como sugiere Anthony Robbins, tanto en los medios como sobre todo en las manifestaciones artísticas cuyo poder sobre nuestro inconsciente es enorme.


El mundo no es alegre ni triste. El mundo es. Es nuestra mente y nuestras emociones las que le dan la connotación de tristeza y alegría a las cosas. Somos nosotr@s quienes decidimos hacer una mirada pesimista u optimista de las experiencias (el realismo es imposible a día de hoy, a no ser que tuviésemos poderes omniscientes). 

Si nos acostumbramos a escuchar música triste, nos acostumbraremos a interpretar de forma negativa los conflictos y las experiencias. Insisto, no pasa nada por escuchar de vez en cuando una canción triste, si esto nos ayuda a relajarnos o a hacer un duelo, y siempre que estemos alerta de no dejarnos arrastrar por la emoción y/o el mensaje de la canción.

Para sanar es necesario aceptar y dejar fluir las emociones, sí, pero no olvidemos que las emociones surgen como respuesta a la interpretación que hacemos de las experiencias.

La Inteligencia Emocional no es un invento del siglo XX, ya Buda hablaba de ello hace miles de años, así como Patanjali. En cualquier caso, es una herramienta que debemos aprender a usar.

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